Gatos y Perros

Perros y mascotas son bendecidos en una iglesia de México

Al sur del país, en el estado de Oaxaca, bendicen a perros, gatos y todo tipo de mascotas en una iglesia donde son rociados con agua bendita

EFE
Por EFE Martes 03 de Septiembre de 2019
  • | Foto: EFE

México.- ¡No se trata de un meme, es un hecho real que sucede el 31 de agosto de cada año en el día de San Ramón Nonato, donde una costumbre católica del sur de México en Oaxaca, indica que las mascotas sean llevadas al Templo de la Merced para bendecirlas. 

Infinidad de animales como pericos, perros, gatos y otras especies menos comunes son llevados al atrio de este templo ubicado en el centro histórico de Oaxaca donde son rociados con agua bendita por el sacerdote.

La creencia sugiere que este santo es protector de los animales, y bendiciéndolos este día, los animales gozarán de su cuidado. Antes de la bendición, el sacerdote Francisco Reyes, encomendó este sábado a los amos de estas mascotas a cuidar y respetar la vida, porque San Ramón Nonato, que quiere decir “no nacido”, nació por cesárea tras el fallecimiento de su madre.

Y hoy ponemos en manos del señor la vida de estos animalitos que ustedes, hermanos, cuidan, quieren, protegen, dijo Francisco Reyes, párroco del Templo de la Merced de la ciudad de Oaxaca.

Un ritual de bendición para mascotas 

Al ritual de la bendición, acuden decenas de niños con sus mascotas confiando en que el santo los ayude a estar sanos o a recuperarse de alguna enfermedad.

 

Patricia explicó a Efe que trajo su perro porque “hace poquito se hirió mientras jugaba, y entonces queríamos traerlo para ver si así se podía curar un poco su naricita”.

No pues según dicen que es el patrón de los animalitos y es para que tengan salud,y duren años, dijo a Efe Cristian, habitante de la ciudad de Oaxaca.

También son llevados animales no tan comunes en las casas como tarántulas, gallos de pelea, gansos y peces, cuyos amos gozan de su compañía.

Esta singular tradición se remonta a comienzos del siglo pasado, cuando los antiguos habitantes de la ciudad, llevaban sus animales de carga y de corral al atrio del templo, para que el sacerdote los bendijera en nombre de San Ramón Nonato.

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