Gatos y Perros

Xoloitzcuintle: el compañero de la muerte

Esta extraordinaria leyenda proviene desde la época prehispánica

 

Mariana Ley
Por Mariana Ley Lunes 27 de Noviembre de 2017
  • Ejemplar de Xoloitzcuintle. Foto: Flickr.

    Ejemplar de Xoloitzcuintle. Foto: Flickr.

Es uno de los animales más distintivos de México y, según especialistas, esta raza es también una de las más antiguas sobre la tierra, pues ha sobrevivido por más de siete mil años; es descrita por muchos como “una joya arqueológica viviente”, ya que su extraordinaria leyenda se remonta a la época prehispánica.

Proveniente del náhuatl, la palabra xoloitzcuintle se divide en dos: xólotl, que significa animal, extraño o monstruo; e itzcuintli, que quiere decir perro.

Para la cultura azteca tuvo un significado sagrado; este can era considerado como el acompañante hacia la muerte por elección. Respetado y alabado se creía que era un regalo del dios Xólot, para servir de guía a las ánimas que viajaban al Mictlán o inframundo.

Artesanía de Colima, esta raza era asociada a la deidad Xólotl. Foto: Wikimedia. 

En la visión del mundo mexica también fueron importantes; gemelo de Quetzalcóatl, Xólotl era el dios con cabeza de perro: del ocaso y la transformación, se dice que acompañaba al sol durante el atardecer para salir victorioso de una batalla durante la noche en el Mictlán. Mientras que “la serpiente emplumada” era la luz y la vida del planeta, quien acompañaba al sol al amanecer.

La leyenda

Se dice que el mismo dios Xólotl, como obsequio al hombre, creó al xoloitzcuintle a través de una astilla del hueso de la vida, de donde toda la vida fue creada. Esta deidad les indicó que en vida debían cuidar del perro, pues cuando ellos (los amos) murieran, esta criatura guiaría su alma a través del Mictlán. Razón por la que eran sacrificados y enterrados en las tumbas de sus poseedores.

Xólotl, dios azteca. Foto: Wikimedia.

En la tradición mexica creían que los perros debían ser completamente negros, sin manchas, pues de lo contrario ya habrían sido guía de otra ánima. Para esta cultura los xoloitzcuintles también tenían la capacidad de alejar a los espíritus malignos y proteger sus hogares; pero esta moneda tenía dos caras, pues este animal por su apariencia y color también simbolizaba un lado oscuro, arraigado a enfermedades y deformaciones físicas.

Otros usos

El xoloitzcuintle también sirvió como alimento antes de ser completamente domesticado, ya que según lo antiguos su carne tenía muchas cualidades, entre ellas ser una gran fuente de proteínas.

Al pueblo azteca le sirvieron de curanderos, tenían la costumbre de presionar la piel del animal sobre alguna zona donde se sintiera dolor, para que este desapareciera. Comúnmente se usaba contra los dolores de cabeza o de músculo, asma, reumatismo, insomnio y malaria.

Con la llegada de los españoles comenzó un consumo indiscriminado de esta raza; los conquistadores también los consideraban nutritivos y de gran sabor, lo que puso en peligro a la especie entera. Por otro lado, también se cree que lo consumían para terminar con los mitos extraños y religiosos que aún se encontraban en la cultura mexica.

Ejemplar de Xoloitzcuintle. Foto: Wikimedia.

Por un tiempo, durante la caída de Tenochtitlán, y durante la época colonial, no se supo mucho de estos perros, ya que subsistían en las sierras u otros lugares apartados de las civilizaciones. Posterior a la Revolución Mexicana y con la imposición del nacionalismo, esta raza canina volvió a popularizarse como un símbolo mexicano.

Ya entrados los años 50 la Federación Canófila Internacional hizo saber que de no tomar medidas drásticas para la protección y preservación de la especie ésta desaparecería por completo.

Se comenzó a promover una búsqueda en lugares remotos por parte de expertos mexicanos y británicos para encontrar ejemplares puros, de los cuales encontraron una decena sana y salva de raza pura, con los que se pudo revivir la raza.

Diego Rivera acompañado de un Xoloitzcuintle. Foto: Wikimedia

Para lograr una mayor difusión, personalidades del mundo artístico y cultural mexicano, como Frida Kahlo y Diego Rivera, popularizaron al xoloitzcuintle, no sólo tenían varias mascotas de esta raza, sino que también los hicieron protagonistas de muchas de sus obras, al igual que otros pintores como Rufino Tamayo y Raúl Anguiano.

Curiosidades

Aun cuando la camada nace sin pelo, casi siempre surge un cachorro que nace con pelaje excesivo comparado al de sus hermanos, y el cual recibe el nombre de “bola de polvo”.

Cachorro de Xoloitzcuintle. Foto: Wikimedia.

Mientras menos pelaje tenga, también tendrá menos dientes.

Xoloitzcuintle joven. Foto: Wikimedia

Las pulgas no habitan en ellos, pues no tienen pelo donde puedan resguardarse, además de una piel muy suave.

Fotografía temática. Foto: Rasevelger.

Es una excelente mascota, tranquila y silenciosa. Siempre alerta, alegre e inteligente; es desconfiado con los extraños, por lo que resulta un gran guardián y compañero.

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