Mundo Raro

¿Por qué se contagian los bostezos?

Se trata de un mecanismo asociado a la empatía

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Por La Sirena Jueves 26 de Octubre de 2017
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El bostezo es una acción involuntaria que intenta alertar o persuadir el cansancio, el sueño o el aburrimiento, sin embargo es realmente contagioso, pues aunque muchas veces no se presenten los síntomas mencionados, el cuerpo no puede resistirse a soltar un notable bostezo.

Foto temática: Pixabay.

Es tan pegadizo que con sólo ver o escuchar a alguien haciéndolo, pensar en el bostezo, o leer sobre él, probablemente produzca en alguna persona la necesidad de hacerlo a modo de reacción o imitación involuntaria.

Cabe resaltar que los seres humanos no son los únicos propensos al bostezo, también lo realizan las aves, los reptiles y otros mamíferos, como los perros y gatos. Estos ocurren a cualquier persona sin importar la edad.

Los mamíferos también son propensos al bostezo. Foto: Pixabay.

Un artículo publicado por BBCnews revela que el bostezo produce un enfriamiento en el cerebro, ayudándolo a que funcione mejor; regula el funcionamiento cerebral. Por otro lado, Discoverynews ha señalado que el bostezo contagioso es un signo de empatía y una forma de vinculación social bastante peculiar, como se indica en Vix.

Para que dicho contagio se lleve a cabo los investigadores indican que debe existir un vínculo de comunicación social, y que la gente bosteza aún más cuando lo hacen sus seres queridos. El ritmo del contagio es mayor primeramente con nuestros familiares, después con nuestros amigos, conocidos y por último desconocidos, según NationalGeographic.

 

 

Aunque los bostezos se originaron hace más de 200 millones de años, lo cierto es que el contagio es un fenómeno que tiene mucha menos antigüedad, es relativamente nuevo en los humanos y otras especies como los chimpancés y los babuinos.

Entre los primates también se puede dar este fenómeno. Foto: Pxhere.

El sitio de MuyInteresante cita una investigación de la Universidad de Nottinhgam, el estudio aplicado a 36 adultos consistía en resistirse a unos videos sobre personas bostezando, resultando en que la capacidad para resistirse al contagio es limitada, de hecho el intentar reprimirlo aumenta la necesidad de llevarlo a cabo.

Todo estos hallazgos permitirán más adelante entender mejor las causas de las enfermedades relacionadas al aumento de la excitabilidad cortical y la disminución de la inhibición fisiológica frente a los ecofenómenos más comunes, como la imitación involuntaria de palabras, y en este caso la de acciones.

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