Nota Roja

"La Peque Sicaria" disfrutaba tener relaciones con decapitados

Bebía y se bañaba en la sangre de las víctimas

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Por La Sirena
  • Imagen ilustrativa/Pixabay.

    Imagen ilustrativa/Pixabay.

Juana, o como mejor es conocida "La Peque sicaria", inició desde muy joven en este violento ambiente, hasta llegar a ser la encargada de las decapitaciones y mutilaciones al interior de Los Zetas.

Sin embargo su 'fama' se debe a las confesiones que realizó, donde aseguró que tenía relaciones sexuales con algunos cadáveres decapitados, según La Silla Rota

Un reportaje publicado por The Daily Mail dio a conocer que esta mujer es una criminal originaria de Hidalgo, México, y que de ser sexoservidora, pasó a ser "halcón" de grupos criminales y finalmente sicaria de Los Zetas.

Entre otras cosas "La Peque" reveló que quedó embarazada a sus escasos 15 años y que por eso mismo decidió entrar al mundo de la prostitución, pues tenía que mantener a su hijo.

Pero, después de que su hermano muriera a mano de integrantes de Los Zetas, fue que se unió al cártel. 

Mediante su confesión, Juana, hizo saber que al principio su trabajo únicamente consistía en vigilar y reportar, cerca de ocho horas, si alguna patrulla pasaba cerca de la carretera.

En caso de que no hiciera su trabajo como le era indicado la castigaban: la amarraban y únicamente le daban un taco para comer. 

Incluso testimonió presuntamente algunas de las ejecuciones que presenció, como "cuando le rompieron la cabeza a un hombre con un mazo", situación que la alarmó, pues no quería terminar igual. 

Sin embargo con el paso del tiempo fue acostumbrándose a este tipo de escenas violentas, tanto que sentía excitación por la sangre, según dicho portal. 

También mencionó de qué forma se lleva a cabo el "cobro de piso" en dicho cártel. 

"Yo trabajé en un bar donde les cobraban cinco mil pesos quincenales, pero entre más gana el negocio, más se le cobra".

"Llega una persona y te dice: 'Somos de los Zetas y tiene que pagar piso si quiere continuar con su negocio", aseguró.  

Gusto por la sangre

La mujer declaró que le gustaba mantener relaciones sexuales con los decapitados; narró con lujo de detalle sus prácticas necrofílicas, y que también disfrutaba de bañarse en sangre y beberla. 

"Me sentía emocionada por ella, me frotaba con ella. Me bañaba en ella después de matar a la víctima". 

Así la joven no sólo se había acostumbrado al hostil y violento ambiente, sino que se volvió insensible al sufrimiento ajeno.

"La Peque", sicaria /Internet.

Según esto, hacía uso de las cabezas y otras extremidades de los cuerpos mutilados para su propia satisfacción. 

Actualmente se encuentra en un Centro de Reinserción Social de Baja California, donde termina la preparatoria y aprende contabilidad de forma autodidacta. 

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