Noticias

'Crueles e inusuales': Lo que no se dice en prisión de E.U.

Las prisiones de Estados Unidos guardan información que no han querido que salga a la luz, el misterio detrás de los reos y las ejecuciones

AP
Por AP Jueves 18 de Febrero de 2021
  • 'Crueles e inusuales': Lo que no se dice en prisión de E.U. | AP

Los ejecutores de 13 reos en los últimos meses del gobierno de Donald Trump dijeron que la muerte por inyección letal era como quedarse dormido, describieron las camillas como “camas” y el suspiro final como un “ronquido”.

Esas versiones de los últimos momentos de los reos, sin embargo, se contradicen con las que recogieron la Associated Press y otros medios, que presenciaron cómo los estómagos de los reclusos se convulsionaban y estremecían cuando el pentobarbital empezaba a hacer efecto en la “cámara de la muerte” de la cárcel de Terre Haute, Indiana. Periodistas de la AP presenciaron todas las ejecuciones.

Las declaraciones juradas de los verdugos, que el gobierno presentó como evidencia de que las inyecciones letales funcionaban bien, plantean dudas acerca de si las autoridades engañaron a los tribunales para asegurarse de que las ejecuciones programadas de julio del año pasado a mediados de enero se llevaban a cabo antes de que asumiese la presidencia Joe Biden, quien se opone a la pena de muerte.

Las ejecuciones estuvieron rodeadas de un manto de secreto. Los tribunales dependieron de los relatos de las personas que las llevaban a cabo para determinar si había algo cuestionable. Ninguno de los verdugos mencionó nada.

Los interrogantes en torno a si los cuerpos de los reos se estremecieron, como dicen los informes periodísticos, fueron el eje de varios litigios durante el período de ejecuciones.

Lee también: México tercer lugar en el mundo con más muertes por COVID-19

Los abogados de los reclusos adujeron que quedó demostrado que el pentobarbital causó edemas pulmonares que provocaron sensaciones similares a las que siente alguien que está siendo sofocado o se está ahogando. La constitución de Estados Unidos prohíbe métodos de ejecución “crueles e inusuales”.

Las discrepancias en los relatos podrían aumentar las presiones para que Biden suspenda las ejecuciones de los aproximadamente 50 reos condenados a muerte. Activistas quieren que vaya más lejos todavía y promueva la abolición de la pena de muerte a nivel federal. Biden no ha hablado en detalle sobre el tema.

Durante la ejecución del 22 de septiembre de William LeCroy, condenado por el asesinato de la enfermera Joann Lee Tiesler en el 2001, el estómago de LeCroy, quien tenía 50 años, se estremeció de forma incontrolable apenas se le inyectó el pentobarbital. Las convulsiones duraron un minuto, según reportaron la AP y otros medios.

En al menos la mitad de las ejecuciones se percibió un fuerte estremecimiento, de acuerdo con la AP y otros medios. Ninguno de los ejecutores, sin embargo, informó de esas convulsiones. Todos hablaron de que se durmieron, usando metáforas parecidas.

Cuando el Departamento de Justicia anunció en el 2019 que reanudaría las ejecuciones después de suspenderlas durante 17 años, dijo que usaría solo pentobarbital.

Lee también: ¿Por qué militares de Estados Unidos rechazan vacuna Covid?

Los laboratorios ya no querían suministrar la combinación de medicamentos usados en tres ejecuciones del gobierno federal entre el 2001 y el 2003, diciendo que no querían que medicinas pensadas para salvar vidas fueran usadas para matar.

Uno de los temas discutidos era si, incluso si hay un edema pulmonar, los reos sentirían algo después de perder el conocimiento. Expertos del gobierno dijeron que la droga paraliza el cuerpo y que la persona no puede sentir dolor al morir.

Ninguno de los muertos en el fin de la gestión de Trump pareció retorcerse de dolor. Pero el audio de las salas de ejecución fue silenciado poco antes de las inyecciones, por lo que los periodistas no pudieron determinar si la persona gemía o se quejaba de dolor.

William Breeden, asesor espiritual del penal donde se ejecutó a Corey Johnson, de 52 años, el 14 de enero, tras haber sido hallado culpable en 1992 de matar a siete personas, dijo al día siguiente que “las manos y la boca de Corey se quemaban” tras la inyección.

El abogado de la Oficina Federal de Prisiones Rick Winer dijo que ni él ni ningún testigo del gobierno presentes en el lugar percibieron eso.

'Crueles e inusuales': Lo que no se dice en prisión de E.U. Foto: AP

Visita el canal de Youtube de LA SIRENA dando Click aquí

Únete a nuestro WhatsApp

Comentarios

TE PUEDE INTERESAR: