Mundo Raro

Niños y adultos conviven con los muertos al vivir en un panteón

Cientos de familias buscan la tranquilidad de los cementerios para instalar sus hogares

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Por Xinhua Jueves17 de Mayo de 2018
  • | Foto: Ilustrativa/ Pixabay

El Salvador. El cementerio municipal del Antiguo Cuscatlán pareciera salido de una escena de terror al ver a cientos de personas viviendo con toda tranquilidad.

En este las familias formaron la comunidad a la que llamarón Colinas, en donde se pasean entre tumbas, conviven con los muertos y hay algunos que hasta hablan con ellos. 

La razón por la que  decidieron irse a vivir a un panteón es ir en busca de tranquilidad al huir del clima de violencia que aqueja al país.

Familias enteras, entre ancianos, adulto y hasta niños, han establecido sus viviendas dentro del cementerio, no sienten miedo, eso está muy lejos de sus vidas ahora.  Han encontrado en el panteón un refugio; para ellos estar ahí es "respirar paz".

  

La escasez de vivienda afecta a alrededor de novecientas 94 mil familias en San Salvador, el lugar más densamente poblado y pequeño de Centroamérica, un panorama que ha obligado al asentamiento de viviendas de este tipo, en lugares impensables, en cementerios donde ha perdido el miedo. 

Ana Ramos, miembro de la comunicad de Colinas, que habita dentro de este cementerio, expresa:

Paso a media noche y no existen los muertos, no asustan los muertos. No, si los que asustan son los vivos"

Entre las lápidas puede escucharse la música que los alegra, los niños juegan con sus balones entre pasillos, en otros puntos están los tenederos donde las madres tienden la ropa, y además, también cocinan y se reunen con sus amigos y otras familias. 

Convivir y hablar con los muertos es algo normal 

También han aprendido a hablar con los muertos, con quienes pasan los días. 
Gloria Valencia, una mujer mayor que es miembro de la comunidad, se dedica a cuidar jardines, su oficio desde que llegó al cementerio. 

Ese es mi trabajo desde que yo llegué aquí, yo lo vivo lo disfruto. Hablo con ellos (los muertos), dice Gloria." 

La mujer también agrega que, cuando les habla, les dice que se pongan lindos, "les traigo esto, les voy a poner esto, se ponen lindos", expresa. 

Yo siento que escuchan, dice Gloria."  

Pero este no es el único caso, la historia se repite en más cementerios de El Salvador, y otros países como Venezuela y Filipinas, donde por generaciones la convivencia con los seres del más allá es una cuestión normal. 

Colinas es solo el ejemplo del subdesarrollo urbanístico que vio nacer San Salvador. Se formó en 1956 con apenas cuatro familias, el lugar tenía dos dueños, una parte era particular y la otra del municipio, pero la dueña no pagaba impuestos desde hace un tiempo, cuando los habitantes se enteraron, decidieron tomarla y acentarse aquí como una comunidad. 

Los invisibles de la 'sociedad'

Poco a poco estas tierras se fueron poblando hasta alcanzar los 400 habitantes, quienes sin miedo y sin nada que les incomode, conviven diariamente con el cementerio. 

Sin embargo, ellos parecen ser invisibles a ojos del Gobierno, quien a falta de espacios para reubicarlos, los ha dejado que hagan aquí sus asentamientos. 

Pero a los habitantes de Colinas no les preocupa ser reubicados, ellos dicen que aquí viven tranquilos, y prefieren convivir con muertos que salir a las calles a sufrir de los malestares que aquejan a la sociedad "de afuera" en el país centroamericano.

Y sí, puede parecer increíble porque lo es, pero, en realidad ¿Te animarías a vivir en el cementerio? 
 

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