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Qué hay detrás de la tenebrosa historia de Halloween

Los orígenes de esta popular celebración tiene una raíz céltica y otra romana

Viridiana Díaz
Por Viridiana Díaz
  • Foto: Pixabay.

    Foto: Pixabay.

Tan sólo de escuchar la palabra Halloween a muchos se les enchina la piel, se supone que es una fiesta de adoración al diablo, para otros tantos es sinónimos de fiesta hasta el amanecer, y los más pequeños anhelan que llegue el día para llenar sus calabacitas de dulces o hacer bromas a quienes no les obsequie uno. Pero... ¿de qué trata realmente la festividad? ¿Desde cuándo se festeja?

Foto: Seymour Johnson. 

La palabra Halloween significa "All hallow's eve", proviene del inglés antiguo, y significa "víspera de todos los santos", sí, tiene más que ver con Día de Muertos, que con la adoración al diablo como muchas personas piensan, además no es una tradición originaria de Estados Unidos, sino de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor.

Halloween tiene una raíz céltica y otra romana. Los romanos llamaban a su fiesta Feralia y era dedicada al descanso y la paz de los muertos, hacían sacrificios y elevaban plegarias a los dioses paganos.

Foto: Wikimedia.

En cambio, los celtas de Irlanda, Escocia y norte de Francia llamaban a la festividad Samhaim o La Samon. Los druidas, sacerdotes o chamanes célticos, creían que la noche del 31 de octubre las brujas gozaban de mayor viatalidad y que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos.

El temor

Lejos de venerar a sus antepasados, como lo hacían los romanos, los celtas sentían temor, en la noche de Samhain los druidas dejaban dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, se irían contentos y les dejarían en paz, no se encendía ningún fuego, las casas permanecían frías y oscuras, sus dueños se vestían fúnebremente para evitar la atención de los muertos y de este modo se creía que en la noche de los muertos se podía seguir con vida si se pasaba desapercibido.

La noche del 31 de octubre era en realidad una fiesta dedicada a los dioses celta: Morrigan (diosa de la guerra y la muerte) y Dagda (dios de la abundancia).

Luego llegó el cristianismo a los pueblos celta, y a pesar de todos los esfuerzos de la iglesia católica por erradicar las creencias y culto a la muerte no fue posible y la fiesta de Samhaim empezó a sufrir transformaciones.

Foto temática: Wikimedia.

A mediados del siglo 18 emigrantes irlandeses empezaron a llegar a Estados Unidos y con ellos su cultura, el Halloween, en un principio hubo represalias por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, con arraigadas tradiciones luteranas, pero a finales del siglo 19 Estados Unidos recibió una oleada de inmigrantes célticos, entonces poco se pudo hacer, la tradición ha perdurado por siglos aunque con ciertas variantes, además se ha extendido a otros países de latinoamérica.

El origen de las calabazas

Las populares calabazas de Halloween también tienen su historia, no siempre estuvieron presentes. Los ojos en forma de triángulos y maléfica sonrisa, se deben a un personaje irlandés, el famoso Jack O' Lantern (Jack Linterna)

Foto: Public Domain Pictures. 

Una de las versiones de la leyenda cuenta que Jack era un granjero tacaño y problemático que se topó con el diablo en una taberna la noche del 31 de octubre y le ofreció su alma a cambio de un último trago.

Lucifer aceptó y se transformó en una moneda para pagar al camarero, pero Jack lo tomó y lo colocó en su monedero que tenía una cruz grabada por lo que el diablo no podía salir, y Jack no tenía intenciones de dejarlo libre hasta que le prometiera no volver por su alma hasta dentro de 10 años, al diablo no le quedó de otra más que aceptar.

Foto: Pxhere.

Pasaron los años, el diablo se le apareció a Jack en el campo y le advirtió que iba por su alma, el ingenioso granjero no puso oposición, pero antes lo retó a subir a lo más alto de un árbol, confiado en que ganaría, el ser de oscuridad aceptó sin imaginar que el problemático hombre le tendería una trampa, pues al estar en la cima del árbol, Jack talló una cruz en el tronco que le impedía bajar de nuevo y lo obligó a prometer que jamás volvería por su alma.

Foto temática: Pxhere

Años más tarde murió Jack, pero por su vida llena de pecado no pudo entrar al cielo, y al infierno mucho menos, había hecho prometer al diablo que no tomaría su alma, por lo que el alma de Jack quedó vagando en la oscuridad, finalmente el diablo se compadeció del granjero, aunque no al grado de aceptarlo en el infierno, sólo le lanzó un carbón ardiendo para que iluminara su camino.

Jack introdujo la brasa en un nabo ahuecado construyendo la linterna que le daría nombre.

Por mucho tiempo en honor a esta leyenda los irlandeses tallaban nabos, pues según sus creencias servían de linternas para que sus difuntos hallaran el camino de vuelta la noche del 31 de octubre, daban la bienvenida y se protegían de los malos espíritus.

Cuando llegaron a Norteamérica

Desde entonces en Gran Bretaña es tradición folclórica que los niños tallen faroles de fuego fatuo en vegetales como nabos y remolachas.

Del cambio de nabo a calabaza existen dos versiones, una de ellas es que al llegar los irlandeses a Norteamérica no había plantaciones de nabos y remolachas, por lo que los menores tuvieron que improvisar con calabazas, una vegetal del que sí había grandes plantaciones.

Foto: Pxhere.

Otra de las versiones cuenta que al estar en América los irlandeses conocieron las calabazas y se dieron cuenta que estas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los nabos.

Gracias a las circunstancias de la calabaza tallada con el rostro de Jack O' Lantern esta se popularizó por todo América del Norte hasta convertirse en el símbolo de Halloween y aunque no está clara la fecha en muchos documentos se dice que la conexión con la festividad empezó a partir de 1866.

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