Opinión

#AquiSigo

Guadalupe Loaeza
Por Guadalupe Loaeza

Una de las etapas más bonitas de mi vida fue cuando Enrique y yo vivimos en la Plaza Río de Janeiro. Caminar por las calles de la Roma me parecía un verdadero privilegio. Sentía que el tiempo transcurría en la colonia de un modo distinto, que era redondo como una naranja. El azul plumbago de las mañanas competía con el azul de las jacarandas. Las tardes se pintaban de color ámbar, y las noches, un momento ideal para descubrir un nuevo restaurante. Si nos decían que ya no había lugar, no nos importaba. Bastaba con encaminarse por Álvaro Obregón, atravesar Insurgentes para, de pronto, toparse con la Condesa. “¿Chino, francés, italiano, estilo kosher, español o mexicano?”, nos preguntábamos divertidos a sabiendas que a lo largo del hermosísimo y arbolado camellón de Amsterdam, encontraríamos todo tipo de restaurantes, cafecitos, loncherías y taquerías.

Si en nuestra imaginación uníamos las dos colonias, con su respectivo ambiente bohemio, nostálgico y afrancesado, juntas nos parecían formar un “Quartier du Marais a la mexicana”. Cuando nos cambiamos a Polanco, antes de los temblores, empezamos a extrañar ese mundo idílico lleno de jóvenes, de bullicio y de constante actividad cultural. Por eso cuando tembló el pasado 19 de septiembre, en lo primero que pensamos Enrique y yo fue en la Roma y en la Condesa. Por eso, cuando en la televisión veíamos las imágenes de algunos edificios totalmente colapsados, sentíamos que se nos partía el corazón. Pero más nos ha dolido a los dos saber acerca de la muerte de muchos vecinos y de la orfandad y de la tristeza de centenas de damnificados.

Estarán heridos moralmente, pero no están solos. Gracias a Ana Elena Mallet, impulsora de la campaña #AquiSigo, han podido reunirse entre ellos y formar un verdadero movimiento social de la zona Roma-Condesa. Uno de los objetivos principales de la primera reunión que tuvieron el 28 de septiembre en el Condesa DF fue que, con la presencia y apoyo de más de 600 vecinos, su proyecto se convirtió en “vernos la caras, reconocernos -y conocernos- como vecinos que somos y a partir de ahí trabajar juntos”.

Ese mismo día pasaron un video de la técnica japonesa de restauración llamada kintsugi en la que los maestros artesanos pegan las grietas con oro, haciendo alusión a los barrios heridos por el temblor “y nuestro oro es la comunidad entonces con eso hay que pegarlo”. Como primera acción conjunta, se les envió a los que asistieron un mensaje de agradecimiento. “La comunidad #RomaCondesa manifiesta su permanencia y el cariño de sus barrios con una sencilla afirmación: #AquiSigo”. En seguida se creó una página de Facebook para publicar calendarios y comunicar actividades (https://www.facebook.com/groups/839489462876254/).

“Esta acción ciudadana es independiente a proyectos personales, marcas, o negocios propios, ni tiene ninguna afiliación política. Tenemos como meta común la reactivación y preservación de la Roma y Condesa”. No hay que olvidar que la colonia Roma genera 62 mil empleos, y la Condesa, 29,777, según la Secretaría de Economía de la CDMX. En uno de sus recientes encuentros se formaron siete mesas de trabajo con diferentes ejes de acción, “formulando acuerdos basados en proyectos colectivos, concertados y organizados para comunicar que estos barrios son seguros, vitales y patrimoniales”. Por ejemplo en la mesa de Arte y Cultura, participaron Andrea Ruy Sánchez y Carlos de la Mora.

En la de Patrimonio, el gran conocedor de la ciudad, Salvador de Maria y Campos. En la de Espacio Público y Bienestar: Dolores Beistegui, Héctor Esrawe y Ana Jimena Ramírez. En la mesa de Comunidad están Ana Elena Mallet y Alejandra de la Paz. Igualmente están las mesas de Gastronomía, Turismo y Comercio.

Para el Día de Muertos, el movimiento organizó una procesión comunitaria con alrededor 300 personas. Todas caminaban por Amsterdam al ritmo de música de jazz. En el parque México se hizo un pase para las víctimas de cada uno de los inmuebles colapsados. “Al mencionar el edificio de Álvaro Obregón 286, se contó uno por uno hasta 49, el sitio de la Ciudad de México donde el movimiento telúrico cobró más vidas” (Reforma 2/11/2017). En el camellón colocaron un camino de flores cempasúchil, rodeadas por 100 velas.

Como dice mi amigo politólogo, después del temblor y con este tipo de movimientos, se dieron muchos momentos luminosos y una ola de solidaridad muy esperanzadora.
Los vecinos de la colonias Roma y Condesa dicen orgullosos: #AquiSigo.

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