Opinión

Mercado de piernas, una ofensa para el futbolista

Lino Cardenas
Por Lino Cardenas Miércoles 13 de Diciembre de 2017

La compra-venta de jugadores es un atractivo fuera de la cancha para los aficionados. La incertidumbre de conocer quién llega y quién se va del equipo al que siguen genera un nervio poco usual en los hinchas.

Sin embargo, detrás de todo el protocolo del draft hay una triste realidad ofensiva para los jugadores.

Las directivas negocian sus cambios sin siquiera consultar la opinión del jugador. En ocasiones los venden porque no funcionaron; en otras, porque al técnico en turno no le llena el ojo; y otras tantas sólo porque otro equipo ofrece más dinero por él.

En el famoso mercado de piernas no hay respeto al sentir del jugador. Sus ganas de quedarse y defender los colores de una institución quedan muertas cuando le dicen que se va a otra; sin preguntarle si quiere, sin preguntarle si tendrá problemas con el cambio de residencia, sin respetar la estabilidad de la familia, y menos si siente amor por la camiseta.

Todo es negocio, aquí el amor queda de lado, no hay nada que el jugador pueda hacer para quedarse cuando la directiva decide que se vaya. Jugadores malos, regulares y buenos pasan por lo mismo.

En todo esto hay un proceso aún más lamentable. Cuando un jugador no entra en los planes de un equipo y ninguna institución se hace de sus servicios, los futbolistas se malbaratan para amarrar equipo o simplemente se quedan sin jugar, lo que es la antesala del final de su carrera deportiva.

Las directivas del futbol mexicano dicen que ya los jugadores no le tienen amor a las playeras, que se están acabando los futbolistas representativos de la institución cuando son ellos los que permiten que esto pase. Los aficionados no se pueden identificar con un futbolista cuando saben que en el otro torneo puede cambiar de equipo.

Para ejemplos más recientes, los siguientes: Christian "El Chaco" Giménez, un jugador que dio todo por el Cruz Azul y con quien los aficionados celestes tenían gran empatía: la llegada de otro entrenador a la institución obligó a que le dieran las gracias.

Al América llegó Celio Domínguez, jugador que en poco tiempo se ganó el aprecio de los seguidores cremas, pero un bajón de juego generó que se pusiera transferible.

Los Esmeraldas de Léon pusieron transferible a Elías Hernández, un jugador referente del equipo, el cual entregó títulos y que ahora pusiera vestir otros colores.

Chivas forjó al sinaloense Carlos Fierro, sin embargo, lo prestó a Querétaro y ahora lo cedió a Cruz Azul, así... ¿cuál amor a la camiseta?

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