Opinión

Sofía, candidata

“Estoy preparada para lo peor, pero espero lo mejor”

Guadalupe Loaeza
Por Guadalupe Loaeza

Después de mucho batallar, finalmente, Sofía fue la última en registrarse el 15 octubre a las 23:59 ante el INE al cargo de presidenta de los Estados Unidos Mexicanos con la calidad de candidata independiente. Una vez registrada en el padrón electoral, el INE le otorgó constancia respectiva para que pudiera iniciar la recolección de firmas de apoyo.

A partir de ese día, la audaz de mi amiga Sofía no ha podido conciliar el sueño; en un plazo de 120 días, debía recabar 866 mil 593 firmas, distribuidas en al menos 17 estados federales y con un mínimo de 1% del padrón.

-Híjole, ¿cómo le vas a hacer, abuela?, le preguntó su nieto mayor. “Tendrías que conseguir 7,221 firmas diarias. Si lo dividimos por hora necesitas 301 firmas, cada hora del día, incluyendo mañana, tarde y noche”, agregó el adolescente, un as en matemáticas.

-No te preocupes, lo bueno es que ya tengo mi registro. Lo de las firmas ya lo tengo pensado, al fin que tengo tiempo hasta el 12 de febrero del 2018. Es cosa de involucrar a mucha gente. Tú, en tu escuela podrías convencer a los profesores, a los papás de tus amigos, al portero, a los que se encargan de la limpieza y hasta al director y a su equipo. Recuerda que tu abuela no tiene cola que le pisen y eso es un plus.

El nieto no lo podía creer. Primero, abrigó un sentimiento de ternura que después se transformó en angustia hasta llegar a creer que su abuela se había vuelto loca. Pero no, Sofía no estaba loca, ella era capaz de eso y de más. Para ese momento ya había organizado y registrado a sus auxiliares, contaba con una red de recolección de firmas la cual tenía controlada por medio de varios chats, consultados constantemente. Lo único que le faltaba era entender a cabalidad la nueva versión de la plataforma para recabar el apoyo ciudadano por medio de la fotografía de la credencial de elector, como constancia de su respaldo a su candidatura independiente. “Necesito ayuda personalizada para la app del @INEMexico y que ésta llegue a todos los estados de la República”, es uno de los tantos tuits, que Sofía suele mandar.

-Como en estas elecciones se puede ganar con 25%, żpor qué yo no ganaría con un 25.1%?, le preguntó Sofía a su marido, el más escéptico de la familia. “Le puedo pedir a Armando Ríos Piter, a Pedro Ferriz de Con y a El Bronco su declinación para que sus votos sean míos”.

-¡¡¡No seas ilusa!!! Esas cosas no pasan. Reflexiona. Te estás poniendo en ridículo. Para empezar, no creo que vayas a reunir suficiente número de firmas a tiempo. Y en segundo lugar, aún en el remotísimo caso de que las reunieras no vas a ganar. No te expongas. Las redes sociales te harán polvo.

-¡Qué amargado eres!, fue lo único que le gritó Sofía, a su marido, antes de dar un portazo e irse a su recámara para seguir trabajando en las listas que pensó la ayudarían para recabar más firmas. Estas eran por oficio: médicos, licenciados, enfermeras, notarios, arquitectos, diseñadores de moda, periodistas, empresarios, artistas, compositores, sus compañeras y maestros de primaria, (que aún estaban vivos), miembros de su familia ex política, ex pretendientes y ex novios. Lo que más le preocupaba eran las firmas de los estados. Sabía que en las ciudades más importantes de la República como Guadalajara, Puebla, Oaxaca, Villa Hermosa, Toluca y Acapulco, contaba con algunos amigos y conocidos pero temía que no fueran los suficientes.

-Tenemos que organizarnos para ir a recabar firmas en asilos, hospitales, cárceles, clubs deportivos, parques, museos, salones de belleza, malls, templos e iglesias. El próximo domingo me voy a parar a la salida de la Villa de Guadalupe, a la que ya le ofrecí, si gano, entrar de rodillas a Basílica, le dijo a su equipo el domingo pasado.

Claro, como buena mexicana, Sofía creía en los milagros, creía en su buena suerte y creía en el destino. Desde que era niña se obsesionó con la vida de Juana de Arco. En esa época, creía, como la “Doncella de Orleans”, escuchar voces que le susurraban al oído que tenía que salvar a México. Con la posibilidad de una candidatura independiente, pensaba que era ahora o nunca. Yes, I can, yes, I can... escucha a toda hora una voz venir desde su fuero interno.

Por el momento, Sofía nada más lleva mil 500 firmas avaladas. Aunque todavía le faltan 865,093 firmas, se siente optimista. Como le dice a su nieto: “Estoy preparada para lo peor, pero espero lo mejor”, como decía Benjamin Disraeli.

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